¿Qué es el espectro radioeléctrico y por qué su asignación nos beneficia a todos?

Ago 21, 2025 | Publicaciones y normativas

Cuando encendemos el celular, escuchamos la radio en el auto, vemos televisión sin cables o navegamos por internet, estamos usando un recurso que no vemos, no tocamos, pero que está en todas partes: el espectro radioeléctrico. Este recurso pertenece al Estado, y su gestión debe ser eficiente, planificada y transparente para maximizar el bienestar de la sociedad.

El espectro radioeléctrico es un recurso inmaterial que transporta energía e información. A frecuencias muy altas (medidas en megahercios –MHz– o gigahercios –GHz–), algunos materiales conductores pueden actuar como antenas emitiendo ondas electromagnéticas que se propagan por el aire. Estas ondas, cuando llegan a otra antena, pueden inducir una corriente eléctrica que convierte esa señal en sonido, imagen o datos. Así es como funciona la transmisión y recepción de servicios como telefonía móvil, radio, televisión y otras comunicaciones inalámbricas. Esto es diferente a la electricidad que usamos en casa, que viaja a una frecuencia de 60 Hz y necesita un cable para mover la energía.

En palabras simples, es como una autopista invisible por la que viajan ondas que transportan energía e información. Esas ondas son las que llevan nuestra voz en una llamada, la señal de un canal de TV, la música de una emisora o los datos que permiten ver un video en streaming.

El espectro radioeléctrico en la normativa aplicable, está definido como un recurso natural intangible y limitado que corresponde al conjunto de ondas electromagnéticas utilizadas en diferentes frecuencias para transmitir y recibir señales de voz, datos de manera inalámbrica. Es el medio por el cual se prestan servicios como la telefonía móvil, la radio, la televisión, el internet y otros sistemas de comunicación que usamos diariamente.

El espectro radioeléctrico no es como el petróleo o el oro: no se puede guardar o almacenar. Por sí mismo, el espectro radioeléctrico no tiene valor; lo obtiene cuando el Estado, autoriza su uso a un prestador de servicios de telecomunicaciones, radiodifusión o televisión, asignándole un rango específico de frecuencias en las que puede propagar la señal, de manera que se lo integre como un elemento de la red (antenas, trasmisores y receptores) para producir sus servicios de telecomunicaciones. Tampoco guarda relación con los beneficios que podría obtener un operador ya que, estos más bien están relacionados con la oferta comercial, del sentimiento hacia la marca, los mecanismos de atención al cliente, la presencia de productos sustitutos (aplicaciones digitales).

Al igual que en una ciudad se asignan carriles de una autopista para distintos tipos de vehículos, en el espectro se reservan “carriles” (frecuencias) para distintos usos: telefonía, televisión, radio, internet, comunicaciones de emergencia, entre otros.

Una red de telecomunicaciones no está hecha solo de cables y antenas. Es un ecosistema complejo que incluye: fibra óptica, cables submarinos, nodos de datos y voz, plataformas de control, torres y ductos, antenas, transmirores y receptores que utilizan el espectro para llegar hasta tu teléfono, radio o televisor. Entonces, si el espectro no se asigna, toda esa infraestructura pierde eficiencia, ni la sociedad ni la economía del país reciben beneficio alguno, por el contrario, el país desperdicia una oportunidad de desarrollo.

Cada año generamos y consumimos más datos: enviamos más fotos, hacemos más videollamadas, usamos más aplicaciones y vemos más videos en alta definición. Esto hace que las redes necesiten más capacidad (ampliación de la red) y, por lo tanto, más espectro asignado (contar con nuevos rangos de frecuencia) para mantener la calidad de los servicios existentes y ampliaciones a nuevas tecnologías.

Hace algunos años, los ingresos principales de los prestadores de servicios móviles venían de productos tradicionales como llamadas de larga distancia, mensajes de texto o roaming internacional. Hoy, la realidad de la industria móvil ha tenido un cambio estructural en sus ingresos puesto que, gran parte de esos productos han sido reemplazados por aplicaciones digitales como WhatsApp, Facebook, Instagram o TikTok. Esto significa que los prestadores de servicios de telecomunicaciones móviles deban ampliar la capacidad de sus redes para soportar y transportarlos sin interrupciones el creciente flujo de datos.

Pero, ¿Por qué es importante la asignación del espectro?. Como se menciona en líneas anteriores, el espectro sin asignar no genera valor ni para el Estado, ni para la ciudadanía, ni para los prestadores de servicios de telecomunicaciones; es decir, tenemos un gran recurso sin ser explotado.

Una asignación adecuada trae múltiples beneficios:

  • Mejor conectividad y cobertura: Permite que los operadores desplieguen redes móviles de última generación (como 4G y 5G), ampliando la cobertura en áreas urbanas, rurales y de difícil acceso. La Tv digital se desarrolla y permita una mejor calidad de la imagen, entre otros.
  • Mayor calidad de los servicios: Con más espectro, las redes pueden transportar mayor volumen de datos, maximizando la eficiencia técnica y permitiendo que más servicios se transmitan con menos interferencias, lo que se traduce en mayor velocidad y estabilidad en llamadas y navegación. ¿Sabías que hoy cada usuario demanda de mayores capacidades para sus servicios? Si no se asigna mayores cantidades de espectro, esta demanda no va a poder satisfacerse a pesar de los esferzos técnicos y de inversión de los operadores. Según la GSMA, la tasa de crecimiento compuesta anual de consumo de datos, entre el 2023 y 2030, sobre pasará el 20%, lo que significa un gran desafío para las redes de los operadores de telecomunicaciones.
  • Impulso a la economía digital: Las empresas pueden innovar y ofrecer nuevos servicios (internet de las cosas, telemedicina, ciudades inteligentes) que dependen de conexiones rápidas y seguras.
  • Competencia y mejores precios: Una distribución equilibrada del espectro entre distintos operadores fomenta la competencia, lo que puede resultar en mejores precios y calidad para el usuario.
  • Eficiencia del uso de recursos públicos: Al tratarse de un recurso limitado y valioso, una buena asignación contribuye al desarrollo social y económico, más allá de la mera recaudación fiscal.

El avance en la asignación del espectro varía entre países, pero hay tendencias claras en la región y en el mundo:

    1. Colombia: Ha realizado subastas recientes para asignar espectro 4G y 5G. En 2019 adjudicó bandas para 700 MHz y 1900 MHz, y en 2023 avanzó en la entrega de espectro para 5G. Se priorizó la inclusión de obligaciones de cobertura y conectividad social.
    2. Brasil: En 2021 realizó la mayor subasta de espectro de su historia para 5G, asignando más de 3,700 MHz de frecuencias en distintas bandas (700 MHz, 2.3 GHz, 3.5 GHz y 26 GHz). El modelo incluyó compromisos de inversión y cobertura para áreas desatendidas.
    3. Uruguay: Fue pionero en América Latina en ofrecer servicios comerciales 5G. Su proceso de asignación se ha caracterizado por ser progresivo, liberando espectro en función de la disponibilidad y la evolución tecnológica.
    4. Costa Rica: En enero del 2025, subastó más de 1100 MHz en las bandas de 700 MHz, 2300 MHz, 3500 MHz y 26 GHz. Los valores cobrados por espectro no tuvieron un enfoque recaudatorio sino más bien enfocado a la reducción de la brecha digital y la cobertura y despliegue en zonas desatendidas; por lo cual, del total de los valores de la subasta, solamente el 10% corresponde a un valor monetario, mientras que el 90% corresponde al despliegue de mas de 3100 radiobases a nivel nacional.
    5. Estados Unidos y Europa: Estados Unidos y países europeos llevan años asignando espectro para 5G, y ya planifican la liberación de nuevas bandas para tecnologías emergentes. El enfoque está en la eficiencia del uso, la neutralidad tecnológica y la promoción de la competencia.

Pero, en Ecuador, aún hay un camino importante por recorrer. El espectro asignado para los servicios móviles es de apenas 330 MHz, muy por debajo del promedio regional que es de 567,7 MHz, lo cual lo ubica entre los tres países de la región con menor cantidad de espectro asignado como se puede evidenciar en la siguiente imagen:

La última vez que se asignó espectro a empresas privadas fue en 2015 (10 años atrás), lo que limita el despliegue de redes modernas como 4G y no se ha podido desplegar el tan anhelado 5G; restringiendo los beneficios que la conectividad avanzada puede traer al país. Según estándares internacionales, se recomienda que los países asignen entre 1.200 y 2.000 MHz de espectro para redes móviles hacia 2030. Ecuador hoy se encuentra rezagado en esa meta que no es solo una cuestión técnica, sino de voluntad política y visión de país.

Para maximizar los beneficios, es clave que:

  1. Se asignen nuevas bandas de espectro de manera oportuna, con procesos transparentes y reglas claras.
  2. Se incorpore un enfoque de política pública, donde el objetivo no sea la recaudación fiscal, sino la expansión de la conectividad y el cierre de brechas digitales.
  3. Se fijen condiciones que incentiven la inversión y la innovación, como obligaciones de cobertura en zonas rurales o desatendidas.

El espectro radioeléctrico es la columna vertebral invisible de nuestras comunicaciones diarias. No se ve, no se toca, pero sin él, nuestras comunicaciones se detendrían. Asignarlo a tiempo, de manera justa y con objetivos de desarrollo, no solo impulsa el desarrollo de la infraestructura de telecomunicaciones, sino que también es una inversión que conecta personas, promueve la inclusión digital, el crecimiento económico y el bienestar de toda la sociedad, reduciendo brechas sociales. Un país que gestiona bien su espectro avanza hacia un futuro más conectado, equitativo y competitivo.